jueves, octubre 20, 2005

Una carta

"Las cosas más importantes son siempre las más difíciles de contar. Son cosas de las que uno se avergüenza, porque las palabras las degradan. Al formular de manera verbal algo que mentalmente nos parecía ilimitado, lo reducimos a tamaño natural. Claro que eso no es todo, ¿verdad? Todo aquello que consideramos más importante está siempre demasiado cerca de nuestros sentimientos y deseos más recónditos, como marcas hacia un tesoro que los enemigos ansiaran robarnos. Y a veces hacemos revelaciones de este tipo y nos encontramos sólo con la mirada extrañada de la gente que no entiende en absoluto lo que hemos contado, ni por qué nos puede parecer tan importante como para que casi se nos quiebre la voz al contarlo. Creo que eso es precisamente lo peor. Que el secreto lo siga siendo, no por falta de un narrador, sino por falta de un oyente comprensivo."
Era una hermosa mañana de primavera, eso lo recuerdo bien. Pero lo que más recuerdo fue el momento en que el tiempo se detuvo, y las cosas reales, todo lo que considerabas que siempre iba a estar ahi, desapareció y me encontré en un pequeño espacio de irrealidad, solo con ella. Y ella me hablaba sin hablar, y yo la escuchaba. Y su voz danzaba en mis oídos, como una canción que no se olvida, un verso grabado en el tronco de un árbol, como las letras que imprimen frases de bronce. El mero hecho que solo estuvieramos los dos en ese espacio onírico es lo importante. Lo demás es solo historia. Y a pasado bastante agua por este rio, a buen entendedor pocas palabras. Pero pienso que el rio aún sigue su curso.
Yo también.

1 comentario:

Priscilla dijo...

amiguí: hola!!! volví.. que rico escuch.., bueno leerte y saber de tí....besitos y abrazitos....