miércoles, diciembre 06, 2006

EPILOGO

si, por fin, se acabó la espera... claro que el epilogo lo daré de a trocitos, porque las pruebas me tienen loco... pero esto es para que vean que si me preocupo de quienes me siguen... aca les va... y recuerden que queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo.
Luego de este rezo, sean bienvenidos a la lectura del epilogo

LA CIUDAD DE LAS SOMBRAS:
EPILOGO

Se acercan.
Caminan, mascullan, gritan, gimen
¿Cuantos son?
Uno de los soldados, con entrenamiento especial, que se ha puesto en el techo del Hospital General de Sana Elisa no puede decirlo.
100? 200? tal vez 300 mil?
No lo sabe.
No quiere saberlo
Dos soldados más estan abajo, en las puertas, tras unas trincheras hechas con muebles mientras sienten ese olor. SU OLOR. El olor de la muerte y la descomposición. Adentro, el personal del Hospital está nervioso. El Doctor Kamal pregunta cada minuto cual es el informe, pensando: No lo va a lograr. No dejaré que lo logre. Esto lo piensa una y otra vez. Dolores nunca había tenido tanto trabajo.
Cae en las redes de morfeus, el gran Ismael, con su último grito desesperado, miembro del Departamento de Policía de Santa Elisa. Solo queda Dionisios, en la última camilla.
El día se hace eterno. Los zombies no detienen su caminar en ningun momento, en ningun segundo. Sigue su eterno bamboleo acercandose paso a paso.
En la mira del rifle de precisión que sostiene el francotirador se encuadran un centenar de zombies. El Doctor Kamal les ha advertido que no necesitarán armas para acabar con toda esa orda. Sin embargo, descarga el índice en el gatillo, y una bala atraviesa al primero de los zombies que encabeza la marcha. El zombie se tambolea, salta sangre del agujero, se detiene, agacha la cabeza. Todos los demás zombies parecen atentos a las reacciones de él. Sin embargo el zombie levanta la cabeza, parece sonreir y sigue avanzando. Cual no es su sorpresa al sentir que su nariz empieza a gotear sangre, ve el agujero de la bala, y de pronto explota en mil pedazos por los aires. Sus partes ensucian al resto de los zombies, que, asustados, no entienden que pasa.
En el techo, el francotirador sonrie y piensa: Asi que no necesitaremos armas. Las balas, hechas por manos profesionales, no son simples balas, sino verdaderas bombas de preción.
Abajo, los dos soldados gritan de alegría. Pero quedan zombies, y estos, una vez logran enfocarse nuevamente en su objetivo, siguen avanzando.
Uno de los soldados saca una bayesta, la carga con una flecha y lanza. Atravieza de lado a lado la cabeza de uno de los zombies, y de la flecha emana una carga electrica que lo deja tiritando por minutos hasta que el humo y el calor lo queman vivo, mientras da gritos de dolor, y mientras su piel se crean llagas, explotan sus ojos, y su lengua se reduce a un solo pedazo de bistec.
El tercer soldado lanza entonces una granada. Explota, y miles de fragmentos de aquella granada se incrustan en cientos de zombies que mueren en pedazos. Manos, cabezas, ojos, vuelan por doquier.
Es entonces cuando empieza la batalla.
Es entonces cuando la noche empieza a caer.
Es ahora o nunca.

pd: me sumergo en mis estudios. Disculpen la demora. Espero les haya gustado la nueva cara de mi blog. Opinen.

1 comentario:

Priscilla dijo...

Por fin!!! me tenías más colgada que el último capítulo de Lost.. oye que buena imagen... felicidades... ya falta poquito, besos y abrazos