miércoles, septiembre 06, 2006

ESTACION 14

La última estación, esta vez no es escrita por mi, pero si basada en lo que yo estoy escribiendo. Como un pedido a mi gran amigo José Santos, este reconocido poeta no quiso estar de lado en esta travesía que empecé casi a principio de año. La idea era hacer un libro de poemas ilustrado, pero me faltó un diseñador. Pero bueno, aca les dejo el resultado final. Por esto mismo digo que queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo.
Luego de este rezo, sean bienvenidos a la lectura de "ESTACIONES"... Tomas Wilson, presenta:

LA CIUDAD DE LAS SOMBRAS:
ESTACIONES. Ultima parte y final

CATORCE
libertad

ESTA ES LA COPIA DEL LIBRO "LA CIUDAD DE LAS SOMBRAS" UN EXTRAÑO LIBRO DE POEMAS ILUSTRADOS. AQUÍ, LOS POEMAS EN ÉL ESCRITOS POR EL DOCTOR DIONISIOS.

UNO
pertenencia

Tengo los pies en esta tierra oscura.
Busco la curiosidad del miedo.
Dejo caer la angustia sobre el asfalto.
Trazo gruesas líneas del destino
por sobre el rostro de esta pertenencia.
Ruidos de sombras recorren las vías.
Ruidos del mismo lugar donde nací.
Tengo las manos incrustadas en el cielo.
Demuestro un poco de serenidad
cuando llego al final.

DOS
convalidación

Tomo un poco de fuerza.
Un poco de respiración
hace sentir bien el alma.
Convalido mis harapos a la razón.
Unas cuantas monedas
surten deseos al fondo de mis bolsillos.
A veces un poco de superstición
acude en pos de mis temores.
Pequeñas estrellas del horizonte
comentan entre tímidas risas
mis pasos por estos lugares.

TRES
dolencia

Postrado sobre un colchón de huesos.
Observo la pesadilla.
Pasan nubes adormecidas.
Lamentándose.
La canción de muerte se hace unísona.
Caen dolidas las aves desde un cielo rojo.
Ángeles desde las pupilas gritan.
Desgarradores tormentos acechan.
La luna nueva no trae esperanzas.
Todo duele en las llagas invisibles.
Se apagan lentamente los corazones.

CUATRO
conocimiento

Dejar arrancar una palabra.
Una simple palabra sangrante.
Desgarrar el ánimo con una canción.
Como si fuera un puñal
hambriento de conocimientos profanos.
Dejar arrancar un suspiro.
Un simple suspiro.
Endemoniar estatuas.
Romper así la niebla
que despojada de ataúdes
viaja desde lo profundo de mi alma
hasta las pupilas de mi amada.
Frío en los huesos.
Muerde el frío del tiempo existente.
Conoce a un amigo temible
que suele arrancarlo todo
hasta una simple palabra sangrante.

CINCO
derrota

Los postigos de mi vida
caen a pedazos
ante la mirada atónita
de todos…
Me siento enfermo.
Como la ciudad…
La ciudad que pronto morirá.
Se avecina el fin.
Nadie lo advierte.
Todo se pierde en las sombras.
Los latidos de mis sueños
se caen por montones
y no soy el único que pierde…
Se sienten enfermos.
Como esta ciudad.
La ciudad que nos tiene derrotados.

SEIS
carisma

Busco entre los escombros de mi vida
alguna fija explicación para este atardecer.
Los minutos no sobran.
Los días se desparraman
uno a uno sobre las piedras.
No hay carisma.
No hay nada.
Vuelvo a buscar…
Todo se hace inminente.
Solsticios se duermen en tus pupilas.
La brisa húmeda apaga
la luz de tu interior, amada mía.
No hay nada.
No hay…

SIETE
martirio

Abrir de par en par los ojos.
Dejar dominar el pensamiento
por una idea vaga de soledad.
Un dolor intenso en las grietas del cuerpo.
Avanzar con el alma en vilo
a tientas por la oscura habitación.
Encontrarse frente a frente
con uno mismo y sentir vértigo.
Bienvenido al país de los muertos
reza mi frente gélida.
Abrir la conciencia.
Como si fuera una puerta a otra dimensión.
Despejar la mente de las pesadillas
que acostumbran dominar la noche.
Un martirio es el renacer.
Avanzar no resulta tan placentero
por esta habitación rentada
a las almas en penas.
Encontrar una salida. Escapar…

OCHO
infinito

Puedo cortar tus alas con un poema sangriento.
Mantener poco a poco la respiración.
Amarrar al deseo un instante de tu paz.
Jugar con tu luz.
Saber morir al entregar.
Volver a encontrar infinitos.
Llegar a ser como la noche.
Aprender a quedarse…
Saber morir sobre tus pechos desnudos.

NUEVE
carencia

Aúllan. Gimen. Destrozan.
Se mueven en un mar de inconciencia.
Carezco de todo en estos momentos.
Cadáveres de perros andantes.
Miran con ojos enfermizos.
Tratan de morder hasta el último aliento.
Aúllan. Ladran. Lloran.
La lluvia a lo lejos cristaliza el tiempo.
El frío recorre hasta el fin de los huesos.
El miedo se pone un traje de sonrisa ciega.
Carezco de razón en estos instantes.
Soy un cadáver con ojos de perro.
Aúllo. Gimo. Destrozo.
No tengo conciencia.
Muerdo. Mato. Ladro.

DIEZ
fe

Volver a empezar un silencio
perdido hace tiempo.
Cultivar entre susurros pequeñas esperanzas.
Tocar los párpados aún cerrados.
Perder la fe fácilmente.
Tirar por la ventana del insulto
a tu dios insignificante.
Dirigir la mirada al cielo.
Desgarrar las cruces que circundan el alma.
Huir entre criptas sucias
de cementerios abandonados a su suerte.
Volver a empezar un silencio
que creía haber perdido hace tiempo.
Al final quedar
sin voz ni fe
a la orilla de un silencio.

ONCE
Recuerdo

Amarrar estrellas a los cabellos de la amada.
Cubrir de intensos corazones su espalda.
Rociar de caricias sus pestañas.
Amar su recuerdo de espiral luminoso.
Botar las imágenes de amor.
Esconder su tiempo ya existido.
Dejar de suspirar antes de morir.
Amarrar el cuello al viento.
Entregarse al dolor.
Desangrar el recuerdo con los dientes.
Rociar de lamentos profanos
los últimos momentos de vida.
Colgar el cuerpo en un árbol negro.
Después de todo
irse sin nada.

DOCE
dualidad

Confundido sobre piedras
contemplo este rojo amanecer.
Sobre un espejo de deseos negros
miro mi rostro…
No encuentro mi camino.
Negro y blanco.
Cielo e infierno.
Crecen dentro de mí.
Confundido entre ritos diarios
empiezo a esclavizar mi interior.

TRECE
desesperación

Hay trozos de demencia sobre las piedras.
No avanza mi sombra.
El dolor en la conciencia corroe la esencia.
Veo al viento gritar en las ventanas.
La música arde en las paredes.
Libros oscuros vomitan
eternas poesías de muerte.
Desesperado no encuentro la razón.
No avanzo claramente.
El corazón no aguanta tanta locura.
Veo como se despedaza la lluvia
sobre los tejados de lo real.

CATORCE
libertad

Te encontré triste, mi pequeña niña,
ataviada por negros dulzores
en la Ciudad de las Sombras.
Al fondo de ti, todo era
de azules razones.
Mis ojos miraban todo.
Mis ojos, llenos de todo.
El amor, las palabras
querían liberar tu cuerpo.
Te encontré melancólica
como un pajarito
con las alas rotas
disfrazada de dolor
en la Ciudad de las Sombras.
Al fondo de ti
mis lágrimas no llegaban.
Mis manos te alzaron
y dejaste libre un latido.
Miramos juntos
nuevos aires de deseos
que cubrían las cosas.
Sobre una desolada cornisa
frente al mar y la desesperanza
Te dije, mi pequeña:
“Siempre hay un trozo de luz
Al final del horizonte”

PD: Posteen, José Santos, mi amigo poeta, se los agradecerá. Ahora afirmensen. Los dos últimos capitulos de LA CIUDAD DE LAS SOMBRAS vienen ya.

1 comentario:

Priscilla dijo...

Ahhh!! qué lindo... cual es su dirección??? y yo cuando vengo??? falta menos de un mes para el 4 de octubre..... espero con ansias el final de tu temporada....